Por Humberto Frontado
Te
bates entre el decir y el hacer,
una sombra de ti misma
sin que se note
la ausencia de lo dicho.
Te
aferras a una fe consciente
creyendo que crees,
mientras la duda te habita en silencio.
Te
sientes necesaria para el orden,
aunque sabes que alejas el cambio;
guardián de tu propia jaula.
Te
introduces en la ideología
y revelas su contradicción.
Sinvergüenza lúcida y cómplice.
En tu
justo papel de poder
mantienes la cohesión social,
consustancial al cómodo engaño.
Brillas
cuando los ciudadanos fingen
valores aprendidos de memoria,
una mueca que todos reconocen.
Hablas
con lengua de justicia,
mientras das la espalda a los abismos
que tus palabras nombran y olvidan.
El
sistema puede ser injusto o falso
pero nos motivas a estar en él,
mientras miras hacia otro lado.
Amplia
retórica para tu interés,
al tiempo que ignoras las violaciones,
bandera que cubre la herida.
Hoy
el pensamiento pide autenticidad
y esa demanda exige más tu presencia:
hipocresía necesaria y piadosa.
25-01-2026
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Correctora de estilo:
Elizabeth Sánchez.



