Por Humberto Frontado
Ladrillos
adeptos
a circunstancias sinusoidales,
que trazan una cartografía
secreta
sobre el atlas del alma.
Ladrillos
que dan aliento
a una escalera caracoleada
por la que ascienden olas
regidas por una inusitada idea.
Ladrillos
que conforman peldaños,
uno tras otro.
No hay oportunidad para el descanso,
cabe solo la duda
para la perspectiva.
Ladrillos
losas para un puente elevadizo,
tendido sobre el abismo
de la incredulidad.
Ladrillos
tablón que vibran nerviosos
con cada paso dado,
sabidos del sobre peso de fe.
Ladrillos
que erigen
los muros del faro inexpugnable,
apilados con cal del entusiasmo:
arcilla de firmes hechos.
Ladrillos
mosaico que tapizan
el firme suelo
por el que hay que andar.
Ladrillos
apilados
en una extraña experiencia
anímica
que busca sentido,
razón y ser.
Ladrillos
abigarrados
con un cimiento
mezcla de triunfo y realidad.
08-03-2026
©
Derechos reservados 2026.
Correctora de estilo:
Elizabeth Sánchez.








