Por Humberto Frontado
Llegaste
sigilosa un día de abril.
Sol radiante que inundó de sutil luz
nuestros corazones.
Tu
brillo y presencia se hicieron eterna,
como ese fulgor que se queda fijo
en la mitad del cielo.
Viviste
imbuida de un amor
que jamás se apagaba.
Como la luz de la alborada
que ama todo lo que toca.
Te
entregaste a los demás sin medida,
soportaste el dolor de silentes amores.
Fuiste
semillero de nostalgias
y de alegrías a un tiempo,
como la tierra que guarda simientes
de llanto y de cosecha.
El
cariño hizo en tu ser
estancia permanente,
como en el alba habitan
la frescura y la promesa del día.
Alimentaste
con tu marco de bondad
a todas tus amistades,
como un faro que alumbra
sin pedir jamás un rumbo a cambio.
Tu
fulgor quedó grabado
en la memoria de niños
que te vivieron,
que te quisieron,
Una madre de huella indeleble.
Alba
mía,
Alba de mi alma,
ahora alba perpetua;
la que emerge cada amanecer
con presencia permanente entre nosotros.
"A la memoria de Alba Emilia Frontado Malavé (†)14-07-2026".
19-07-2026
© Derechos reservados 2026
Correctora de estilo:
Elizabeth Sánchez.







