Cada
noche,
depositamos
nuestras cabezas
en la
confianza de quien nos guarda un secreto.
Ella
es el primer y último testigo de nuestro día.
Es objeto
inerte,
participa
activamente
en el diálogo
que tenemos
con nosotros
mismos.
Actúa como interfaz física
entre nuestra
psiquis
y el mundo onírico.
La absorción
de olores y temperatura
la convierte
en uno mismo.
Ella influye en cómo
procesamos la
realidad;
en cómo nos
comportamos con los demás.
Es
un receptáculo para las ideas,
para resolver
problemas;
elimina los
ruidos ensordecedores.
Con
la suave presión de la mejilla en ella
le damos
permiso para que escuche
nuestros pecados
y preocupaciones.
Es
una asimilación nocturna crucial,
donde el
inconsciente nos libera
de la rigidez
diurna.
Experta en el entrecruce de información,
genera
soluciones al despertar la aurora
con su normal
claridad repentina.
Colaboradora silenciosa
de nuestras
decisiones,
nos ayuda a
desenredar
nudos
emocionales
con
perspectivas renovadas.
Nuestra almohada será dura
ante nuestra
rigidez mental;
será blanda y emplumada
cuando nos
liberemos
de conflictos
y preocupaciones.
29-02-2026
© Derechos reservados 2026.
Corrector
de estilo: Elizabeth
Sánchez.

“Silenciosa Confidente” es un poema que rinde homenaje a un objeto íntimo y silencioso. Transforma la almohada en un símbolo de introspección (el diálogo interno y el procesamiento emocional). Invita también a mirar nuestro dormir y nuestros sueños con otros ojos.
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