Por Humberto Frontado
Vasto
jardín humano
donde cada uno es medido:
la simetría de cada pétalo,
su aroma y esencia.
Es
una sociedad inmersa
en el modernismo tecnológico,
medida en rendimiento,
redes sociales,
plataformas digitales.
Cada
atributo se registra
y compara estadísticamente
con otros jardines promedios.
Se ranquean,
prediciendo quien necesita
más riego y abono.
Una
conducta particular y obsesiva
de nosotros mismos
proyectada en una barrigona curva.
Podamos
nuestras imperfecciones
con filtros digitales.
Aceleramos con química
nuestro desempeño y crecimiento.
Cruzamos
nuestras arias semillas
con aquellos perfiles
que el algoritmo de fertilidad
considere genéticamente compatible.
La
vida se reduce
a una mejora continua
sin trascendencia social,
con accesible huella de carbono personal.
El
jardín entero zumba con la lógica
de la polinización y selección artificial.
La
estadística y la eugenesia
purificarán nuestro acervo biológico.
Los algoritmos clasificarán
nuestro valor potencial.
Desde
la penumbra,
un viejo jardinero llamado Galton
aplaude con frialdad el nacimiento de una flor;
con una métrica tan perfecta
que remplaza el disfrute de su crecimiento.
06-06-2026
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Corrector de estilo:
Elizabeth Sánchez.
