Por Humberto Frontado
Traicionera,
ni siquiera me adviertes
que la información con la que te sustento
en cualquier momento se esfumará.
Barajas
mi estado de ánimo,
cual titiritero que mueve a su antojo
las cabuyas que me atan.
Eres
un misterio sin entrañar.
Tus permanentes esquivos y desplantes
me dejan absorto y patitieso.
Si te
busco
para sincerarme contigo, huyes.
Si dejo de buscarte,
surges como un repentino asalta caminos.
Creas
tu propio universo,
me ciñes a tus tiempos y espacios infinitos.
Me
acompañas desde siempre
pero me resulta imposible conocerte.
Rara
vez estas quieta,
te muestras casi siempre
insatisfecha y confusa.
Activas
mi sosiego,
luego me ilustras con claves
que pueden librarme de la turbación.
Eres
un caos,
son muchos los velos
que distorsionan
tu entendimiento.
Sospecho
que guardas celosa
ese secreto místico:
afinidad con otras tantas como tú.
16-08-2026
© Derechos reservados 2026
Corrector de estilo:
Elizabeth Sánchez.

Hermano Alba y yo seguimos una tradición que nos enseñó mamá,de protejer a las lagartijas, de cuidarlas, siempre detrás de los cuadros. Desaparecían y aparecían.
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