Por Humberto Frontado
Amor
patrio:
particular nacionalismo excluyente y militarizado.
Arraigo profundo a las riquezas de la amada tierra,
dizque propulsor de cultura.
Amor
rebelde:
pasión militante por la transformación radical,
con apego a dictaduras y el nepotismo extremo.
Amor
libertario:
búsqueda incesante hasta librarse
de quien ose llevar la contraria.
Concreta abolición de leyes
y estatutos constitucionales.
Amor
proletario:
fraternidad de clase conchupante,
solidaridad consonante con la masa trabajadora
que apoya la demencia de quien manda.
Amor
al pueblo:
devoción y compromiso ético
con la minoría que los respalda.
Oídos sordos hacia sus necesidades.
Amor
por el futuro:
esperanza activa que perdura en el tiempo.
Proyección utópica que se materializa
en sueños devenidos en debacle económica.
Amor
productivo:
creatividad social para el desastre,
pasión por el trabajo que no produce.
Alienación a la vaguedad.
Amor autocritico:
exigencia constante por
delinquir,
amor que solo tolera lo
corrupto;
el dogmatismo burocrático.
Sistema que se perfecciona
con la opacidad del actuar.
Amor internacionalista:
hermandad sin frontera
con los que se concatenan a
su proceder.
Esgrimen la bandera de la
victoria
aplastando la cabeza del
vecino.
Amor a la vida:
importa y prevalece la
propia.
Sensibilidad por el
bienestar espiritual,
reconociendo que lo
particular
es el fin último de su
proyecto político.
30-08-2026
© Derechos reservados 2026
Corrector de estilo:
Elizabeth Sánchez.

Tergiversación revolucionaria, es lo que hemos vivido en estos 28 años
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