Por Humberto Frontado
Diógenes
el cínico, eligió la pobreza
como un reproche
a la hipocresía social;
a nosotros nos la impusieron.
Él eligió el
tonel,
el manto harapiento y las lentejas;
nosotros no escogimos nada.
Él se despojó
para ser libre;
nosotros hemos sido despellejados
para ser prisioneros.
Él
mendigaba por convicción
para demostrar que no necesitaba nada;
nosotros lo hacemos
porque la hiperinflación se come todo.
El
perro cínico escarbaba el suelo
para encontrar su autonomía;
nosotros hurgamos entre la bazofia
para apaciguar el hambre.
Él
enseñaba que el sufrimiento físico
templa el espíritu;
nosotros padecemos físicamente
por la ausencia de medicina,
electricidad y agua.
Él,
como un esclavo
pudo escoger a su amo;
nosotros no hemos podido
elegir quien nos gobierne.
No preferimos
el éxodo masivo
que nos arrancó hijos,
hermanos y padres.
Lo que para Diógenes fue ascesis,
para nosotros ha sido subsistencia.
Él le
pidió a Alejandro
que se apartara porque le tapaba el sol;
nosotros,
en medio de la penuria más opresiva,
nos reímos de nosotros mismos
con memes y chistes.
La
filosofía de Diógenes nos enseña
que se puede ser feliz sin nada;
nosotros le mostramos al mundo
que se puede vivir con nada.
03-05-2026
© Derechos reservados 2026
Corrector de estilo:
Elizbeth Sánchez.

Lo que ha pasado en Venezuela es increíble. Un país con las riquezas más extraordinarias está doblegado en manos de unos asesinos que han hecho que nuestro pueblo sea rechazado como lacra a dónde llega sin misericordia.
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