domingo, 10 de noviembre de 2024

IDEOLÓGICO LENGUAJE

Por Humberto Frontado


 

     Intento decir algo,

agarro todo lo que me circunda,

lo amalgamo a las descarnadas palabras

sin lograr que me entiendan,

no consigo reflejar la verdad real.

 

     Realidad que estando estática

en mí y en el tiempo,

al momento cambia,

muta,

se camufla hasta desaparecer;

una a una han de desplomarse al vacío

todas las palabras,

me invade el mutis.

 

     Absorto veo

que entre mi lenguaje y lo que quiero decir

se desata una desesperada lucha

para no dejarse atraer

por el oscuro remolino de lo abstracto.

 

     Arar en un terreno árido de lógica,

falto de nutrientes lingüísticos,

no ha de darnos ningún fruto conversacional.

 

     Deseo retratar algo con pocas palabras,

no quiero caer en las profundidades

de ese extenso mar

de incomprensiones verborreas

que absorbe mis sentidas intenciones.

 

     Cada quien con su cada cual

en sus profundidades,

nunca podremos acertar a describirlas

aun con un supremo andamiaje léxico.

 

     Hablar en perfecto lenguaje

no te hará portador de esa llave mágica

que abre puertas para una vida ideal,

más realista.

 

     Una discusión

siempre estará sedienta

de un pequeño sorbo

de alguna nueva palabra,

sea cual sea.

 

     Lo inefable

ha de ser la muerte en coco

para quien se ha estructurado

en un rígido cuerpo lingüístico

y una severa mente lógica.

 

     Mis propuestas lógico lingüísticas

esclarecen porque los que las esgrimen

reconocen al final que son absurdas…soy Wittgenstein.

 

10-11-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 3 de noviembre de 2024

OBVIA MENTE

Por Humberto Frontado


 

     Nos enrollamos en obvias mentalidades,

es tiempo de destornillarnos

de ese remolino de obviedades

que te lleva adherido a su lento paso doble.

 

     Debemos desentrañar ese impertinente

largo pasado recóndito,

porque obviamente tenemos

una vida pospago

que, obvio, sufragarán nuestros hijos y nietos

a largo plazo y sin mucho apuro.

 

      Evidentemente una clara mente

ha de estar muy obviamente tan despejada

que no ha de tener dificultad

en mostrar sus obvios atributos memorísticos.

 

      La mente agotada e incapaz,

obvia la verdad clara de lo irreal

que obviamente está enfocada

en una obvia lógica.

 

      Hemos de sortear, eludir,

apartar mantos de opacidad

que obvian intenciones sublimes

contentivas de precariedad sentimental.

 

      Obvió su presencia obvia,

la cual abarcaba en el momento

toda la extensa línea horizontal

del moribundo obvio sentido ocaso.

 

      Relegar lo que sucede

en nuestra inconsciente mente,

obviamente despertará lo obvio

con carencia de concentración en el hecho.

 

       La absoluta razón de la evidencia es obvia,

solo que para los más obvios en la materia

pecaran obviamente dentro de oscuras criptas.

 

       Como comprensible adverbio,

obvio significará por siempre “de manera obvia”,

así muchos han de regurgitar lo obvio

hasta el cansancio, es obvio.

 

      Obviar la mente acarreará,

con o sin perjuicio,

la toma de obviedades crónicas ya confirmadas.

 

      Obviamente los semidioses

del lenguaje de nuestra conciencia

han de jugar por siempre con nosotros.

 

      El exagerado uso del adjetivo obvio,

desdeña obviamente

los radiantes atributos nemotécnicos

de nuestro especioso léxico;

que sea obvio,

que esa sabiduría no se reduzca

 a una diminuta dimensión

de intelectualidad.

 

      Centrar la obvia atención

en la calidad de los pensamientos,

obviar la cantidad y el diálogo intenso

sin sustancia obvia.

 

      Nuestras hazañas físicas obviamente

han de distraer la atención

de nuestras obvias observaciones,

han de disminuir la calidad obvia

del proceso infinito de reflexión.

 

03-11-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 27 de octubre de 2024

AVE FÉNIX

Por Humberto Frontado


 

     Siempre escondida,

agazapada para dar el zarpazo mortífero;

allí estará la odiosa adversidad,

no tiene compasión de nadie,

ni siquiera respeta los impertinentes estatus.

 

      Aun estando condenado al libre albedrío,

has de sucumbir al absurdo sufrimiento y la desdicha;

te harás adicto al padecer.

 

     Desde tu nacimiento,

al más mínimo atisbo de razón

has de quedar atado a mi pata;

soy dócil pero perspicaz,

soy, dicen, mitológica ave.

 

     No sabes hasta cuándo o cuánto

has de soportar el martirio,

te expondrás a él

a su fuego desintegrador.

 

      Heredada fortaleza aparecerá de la nada,

sin explicación. Suple sapiensa,

nuevos alcances y crecimiento

para que enfrentes tu destino.

 

     Bastará que salgas de un percance

para luego afrontar otro.

Te harás más fuerte,

tendrás más confianza para lo que venga.

 

     Arroparte con mi candente plumaje

te despejará de viles traumas;

equivaldrá a una entrañable pastilla,

unas gotas,

un ardoroso ungüento

que te harán calcinar hasta un nuevo resurgir.

 

     Con el caparazón curtido y endurecido

por las desgracias enfrentadas

te harás digno representante

de mí, arcaica Ave Fénix;

mal llamada ahora resiliencia.

 

26-10-24

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 20 de octubre de 2024

NOVICIA SALINA

Por Humberto Frontado

 


       Lan… lan… lan… se escuchaba,

era un áspero sonido de ascendencia suiza

por su exagerada precisión;

venía gimoteando apresurado

desde los pueblos de más abajo,

cimbrando las delgadas paredes de bajareque

de las casas que encontraba a su paso.

Era la alerta del sincrónico pastoreo

para tomar el imaginario tren laboral.

 

       El joven capitán cual flautista de Hamelím,

con su vieja pala sonora y una oxidada cabilla

guiaba el recorrido de una ficticia nave

que se dirigía hacia la salina de la Isla de Coche;

sitio de trabajo, de vida e intercambio,

de sueños compartidos.

 

     Juanita, una niña de apenas doce primaveras,

soñolienta y restregándose los ojos

se apuró a tomar su pocillo de guarapo

mientras su madre agarrándola por la mano

la inserta al arroyo de gente que caminaba apresurada.

Era su primer día de aquel inacabable trabajo.

 

     Aferrada a la yunta de su madre,

la joven comenzó su jornada

rompiendo incertidumbres y exageraciones;

ajustándose a las exigencias de los experimentados,

dejándose atraer por esa simetría sensual

de los blanquecinos cristales angulares.

 

     En poco tiempo se deslizó

por cada una de las fragosas actividades

hasta estacionarse como llenadora de sacos de sal.

Bastaron veinte primaveras

para encallecer sus manos y espíritu,

para endurecer su carácter y su piel.

 

     Lágrimas cansadas y salitrosas

reflejan el agotado sol untado de ocaso,

se desplazan surcando las agrietadas mejillas

cinceladas por el seco viento y la sal.

 

     De aquel emporio solo subsiste

un estoico edificio azul blanquecino

que se niega a morir

y un añejo pillote de sal

carcomido por la intemperie.

Ellos fueron testigos

de una gran convulsión familiar

que labró en aquella agraciada extensión salina.

Cíclicamente se reunían cada vez que había cuajo

que proveyera un excelso parto salino.

 

“A la memoria de Juana Malavé Pacheco”.

 

20-10-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 13 de octubre de 2024

MI NADA

Por Humberto Frontado


 

     Pienso en ti cuando quiero

refugiarme en el vacío

de la ausencia total,

genuino silencio del juicio.

 

     Tengo miedo de retornar,

después de tu necesario encuentro

y encontrarme con mucha más nada.

 

     Azorado trepo asido por las greñas

del irrespetuoso paroxismo de mi furor,

cada vez que rondo

la nada perpetua y oscura.

 

     Eres necesidad obligada

cuando te poseo y te hago mía.

Me sumerjo en el

realismo mágico que te enmantilla.

 

     Tus detractores han de verte

guarecida en un náufrago bote,

que pende de una brújula sin norte;

sin orientación de razón

flotando en el agitado mar del sin sentido.

 

     Revoloteas

una inferencia escueta e inmediata sobre mí,

desconfías cuando estoy en ti,

con menoscabo y sin porqués.

 

     Absorto en ti enfrento imprevistos

que trastornan el curso de mis secuenciales

pasos hacia la razón.

 

     El afilado borde

de esa regia estaca de abducción

que te atraviesa de lado a lado

te hace perecer en mí.

 

     Eres la nada

que albergas todas mis posibilidades,

mi esencia, mi identidad;

he de cubrirte con el manto de mi voz

hasta insuflarte sentido

y auténtica percepción.

 

     Apenas asomas tu sublime rostro,

te abordan neófitos incrédulos

con absurdas advertencias críticas

sobre tu relativa indeterminación;

tu pensada nada existencial.

 

12-10-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 6 de octubre de 2024

FANATISMO, FASE SUPERIOR DE LA ESTUPIDEZ

 Por Humberto Frontado

 


     Yo soy el credo

y defenderé a capa y espada lo que profeso,

así tenga que volverme más violento e irracional.

 

     Tengo claro por qué

los que están a mi alrededor me idolatran,

saben lo bien que los protegeré;

los contagiaré de intolerancia

a los diálogos lácteos.

 

     Esta en mí

el imponer por siempre mis creencias,

ya que en ellas está

la perpetua verdad absoluta.

 

      Me considero normal por mi arrogancia,

soy altanero, algo grosero;

lo que hace que disfrute

ese temperamento irritable

que me invade

cuando cuestionan mis propuestas.

 

      No me entienden,

cuando lo que busco

es mi felicidad y mi seguridad;

busco escapar de mi soledad.

Aun soy un animal con conciencia de ser humano.

 

      El que ose desnudarme y poseerme,

tendrá como recompensa sublime

ese afán frenético y delirante que me nutre;

con él cruzará la frontera de lo que me atrae,

se enfrentará con furia

a lo que resulte de la lógica y el entendimiento.

 

     Todo lo que me apasiona

lo llevo al extremo,

lo elevo al pedestal de la sinrazón y lo absurdo.

 

     Aunque no lo creas,

estoy en ti desde los albores evolutivos;

agazapado,

esperando el desmomento de la razón

que perenne ha de circunscribirte.

 

      Me ha fortificado siempre

la franca estupidez humana,

por eso tuve una aparición temprana

en su bagaje sapiente, conductual y afable.

 

     Mi excéntrica categoría

ha descendido de rancias sociedades

cultamente político-religiosas,

otras más veladas en la cientificidad

siempre atadas al grado de estupidez

emanado de sus maleables líderes.

 

      Hoy por hoy las sociedades están sumidas a mí,

las dirijo a placer desde mi endiosado trono

ataviado de gruesa capa bordada

con guindas de sandeces;

argumentando con defensa extrema e irracional

mis proyectos carentes de cualquier atisbo de cordura.

 

     Me muevo haciéndome notar

en una variedad de ambientes:

el religioso, el político

y donde se presume un paso más allá

como el espectáculo.

Me adentro siempre a mis anchas

en el sublime territorio

de la intolerancia y el prejuicio.

 

06-10-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

domingo, 29 de septiembre de 2024

CARRETE DE VIDA

Por Humberto Frontado

 


     Nuestro ser reside en un carrete de vida

que la providencia divina nos otorga.

Se nos concede en él una imprevisible y particular

longitud que viene medida en finitos años.

 

     Ese tubino existencial trae enrollado

un endeble hilo multicolor

que representa nuestra esencia;

a medida que se despliega

va mostrando diferentes matices

que luego se desvanecen en el olvido.

 

     Iniciamos deshilvanando la bobina

en una inaugural magnitud de primaveras,

ataviadas de colores pasteles de marcada inocencia;

con suave textura sin apriete,

se ajusta a un temple de amorosa dependencia.

 

     Más tarde se desenrolla a toda carrera

la bendita canilla, soltando un hilo tosco

de color intenso de cuasi independencia;

color verde rebelde

impregnado de una búsqueda continua

de respuestas que se destiemplan

de acuerdo con el ritmo y desespero que se le imprima.

 

     Cada año transcurrido

en el trayecto deshilvanado

es uno menos en el carrete,

por eso los viejos consejeros

hablan de la conveniencia

de disfrutar al máximo

cada unidad que se desliza y se desvanece.

 

     Estará por siempre nuestro anhelo

de que se prolongue esa longitud del hilo existencial.

No hay nada más que hacer,

solo disfrutar lo que se nos ha otorgado

en ese flacucho tubino propio.

 

      El hilo que has desenrollado

se llevará consigo gran parte de tus recuerdos,

aferrarnos a ellos es banal;

esa hebra ya roída

ha perdido su tesón y va a la deriva,

a donde lo lleve el viento de la ingratitud.

 

      Te enlutará un tubino familiar o vecino

al que abruptamente se le ha roto el pabilo

de forma desconsolada y sin explicación;

ésto nos hará pensar circunstancialmente en el propio.

 

     Nuestro último soplo se asirá  

a lo que quede del luctuoso estambre,

servirá para tejernos

el justo vestido de peregrinación que nos atañe.

Si lo hicimos bien, seguro alcanzará;

pero quien lo hizo mal,

únicamente tendrá unas tiras para un taparrabo.

 

29-09-2024

 

Corrector de estilo: Elizabeth Sánchez.

Resumen de la ultima entrega

MENTE CAPTUS

  Por Humberto Frontado        Una distintiva especie que por años se ha reproducido desaforada, rompiendo todos los estándares.  ...