sábado, 28 de noviembre de 2020

CUÍDATE…(I)

Por Humberto Frontado

 


 

           Aquí tienes una plantilla que puede ayudarte cuando estés escribiendo un mensaje a los tuyos el día de un cumpleaños, de un aniversario, por un logro, etc. Después de una agradable salutación haz un cierre casi reflexivo diciendo, algo así como: cuídate… mucho, porque los unicornios han ido desapareciendo poco a poco y ya no tienes quien te ampare y proteja.

 

Cuídate …

v … y que tu musa logre inspirar a los que sin un ápice de aliento creador te rodean.

v … y ten fe en los ingenieros, ahora son ellos los que atienden la especialidad del mal, cosa que antes hacían los sacerdotes y teólogos.

v … sobre todo en los detalles, porque de ahora en adelante tus males serán más de origen técnico que de otra cosa.

v … en especial de la Coca Cola, es más fácil morir debido a ellas que por una bala de los colectivos.

v … y piensa que, aunque haya sido demasiado el horrendo diezmo que hemos pagado por la ineptitud de éste fantasmagórico gobierno algún día seremos libres.

v … y estés mosca hasta de los huracanes, porque ahora los han catalogado como un fallo técnico.

v … y no olvides que tu vejez es el resultado de problemas concretos de la complejidad de tu bendito diseño.

v … y vive sin pensar en querer saber tu fecha de caducidad, y, si la curiosidad te mata, puedes hallarla cerca donde tienes impreso tu código de barras.

v … y vive tu vejez espléndidamente, piensa que tus arrugas son producto del proceso evolutivo y estas cediendo espacio a otros cambios.

v … y afronta la maldad, porque puedes aceptarla o negarla, pero si luchas contra ella tendrás a disposición una extensa gama de superhéroes que te apoyarán.

v … y recuerda que tienes derecho a la vida y sin fecha de caducidad

v … y arriésgate a todo, tienes de respaldo una contundente Liga de la Justicia que cuidará de ti siempre.

v … sobretodo de las grasas buenas, que de las malas me cuidare yo.

v … y no le dejes todo a los súper héroes, a veces están más pendiente de la recaudación en las taquillas de cine que de otra cosa mundana.

v … y no te sientas tan presionada. Cometer errores ya está catalogado como un detalle técnico factible en el diseño de las mujeres.

v … y piensa que los políticos, en vez de los médicos, son los que deberían ser fieles al juramento hipocrático.

v … y no penséis en tu vejez, hay pronósticos científicos de que nosotros venceremos a la muerte hacia el 2200.

v … sin tanta preocupación y espaviento, dicen que la actividad regenerativa y la nanotecnología profesan cada vez más optimismo.

v … y recuerda, cada vez es más cierto, que tu cuerpo con una cuenta bancaria bien sana tendrá una elevada posibilidad de alcanzar la inmortalidad.

v … aún sabiendo que eres un simple mortal con un tiempo de caducidad sin definir.

v … y alégrate saber que hoy hemos duplicado (70 años) la esperanza de vida, comparado con el siglo XX (40 años).

v … y busca un nuevo tipo de relación con tus hijos que se fije en tu coxis cerebral, porque pronto se irán a hacer sus vidas y tú, cuando tengas 150 años, poco los recordarás.

v … mucho… no es fácil vivir sabiendo que vas a morir en cualquier momento, aunque es peor y más duro creer en la inmortalidad y descubrir luego que estabas equivocado.

v … y recuerda que, si las cosas no han cambiado es porque siguen igualitas, así haya dicho otra cosa el viejo Heráclito.

v… y échale coco que la felicidad no ha sido nunca objetivo de la evolución, esta se ha fijado más en aumentar las probabilidades de supervivencia y reproducción.

v … y disfruta al máximo las sensaciones placenteras que te da la vidurria, dicen que esto retroalimenta nuestro sistema bioquímico y lo hace más eficiente para lo que venga.

v … y no olvides nunca lo que decía tu santa abuela, que el que anda en la buena onda, no puede andar en la mala.

v … y no olvides que, el dinero no te dará la felicidad plena, sobre todo cuando lo que tienes es una ñingüita.

v … y piensa que, cuando estés en la mala y quieras salir a flote, primero tienes que estar metido en el agua.

v … y está mosca porque con el covid-19 se está muriendo mucha gente que no se había muerto antes.

v … y no corras si vas tarde, porque igual llegarás tarde, cansado y agitado, sin tener chance para pensar en una buena excusa.

v … y recuerda que todo pensamiento profundo, también es íntimo y oscuro.

v … y recuerda que el que sabe, sabe y de seguro sabe que el gerente es el que más sabe.

v … y ten la certeza que la confianza que tengas hacia alguien, sea el que sea, durará siempre hasta que se acabe.

v … y no olvides que el valor es como el amor, necesita de una ilusión para que se dé; el dólar es un ejemplo de ello

v … y recuerda que, si no sucedió lo que esperabas pál día último de este mes...lamentablemente no sucederá este mes.

v … y piensa que, aunque seas más puro que un habano y más casto que mi tío Casto...no te escaparás de las calumnias.

v … y vive la aventura que tú has decidido, total aún no sabes lo que sucederá ya que tu comportamiento es algo impredecible.

v … que tu máscara y ahora la mascarilla protegerá tu intimidad, siéntete seguro de ti.

v … y no pretendas tanta originalidad, siempre se impondrán los arquetipos que has heredado de remotos antepasados.

v … y recuerda que debes darles a tus hijos lo suficiente como para que hagan algo...pero no tanto como para que no hagan nada. Lo tomé de un e-mail muy bonito que me envió mi hijo Hiram el día del padre. (17-06-2012).

 

Venezuela, Cabimas, 28-11-2020

viernes, 27 de noviembre de 2020

LOS CAMALEONES INMANENTES EN TERTULIA PERMANENTE

 Por: Humberto Frontado

  

·                 Todos los Camaleones como en una necesidad imperiosa se postran al eterno sol, para mostrarles sus cualidades, y atraer al incauto miedoso que está falto de fe y creencia. En este caso el sol no es símbolo de iluminación sino más bien de encandilamiento o de obnubilación, no es proclive al conocimiento y al saber.

 

·                 Los Camaleones como las grandes organizaciones empresariales que se niegan a perecer tienen que adaptarse al cambio global. Toman en cuenta los cambios que a diario se suscitan en la sociedad, para seguir subsistiendo, así tengan que camuflarse en el conjunto de realidades o verdades que las atosiga.

 

·                  Con muy disimulado movimiento cada Camaleón van tratando de alcanzar una posición sublime de superioridad, así sea cediendo ciertos campos que antes eran innegociables, así los haga ver en cierto modo disminuidos en el contexto divino.

 

·                 Cada Camaleón muestra su esplendor y magnanimidad con el poder que le otorga el color de sus tesoros y sus riquezas, heredadas de las imposiciones que a través de los martirios divinos han logrado despojar y acumular históricamente.

 

·                 Bajo el manto del inmaculado sol parecen todos iguales y sumisos a un Dios común. Son frágiles cuando no los cobija las grandes cúpulas catedralescas, quedan expuestos y a merced de las punzantes verdades y las agobiantes realidades de nuestra sociedad.

 

·                 Cada Camaleón circunscribe su esplendor y grandeza alimentándose del ser desvalido que se entrega cuando se ve protegido celestialmente y obtiene garantía de una muerte placentera y recompensada. Ave Cesar. Amen.

 

Venezuela, Cabimas, 16-03-19

sábado, 21 de noviembre de 2020

MIMETISMO PSICOLÓGICO

 Por Humberto Frontado


          A mediados de los 90, después de un largo trajinar en la búsqueda para concretar un estilo de su arte logró en el surrealismo definirse. Apareció por arte de magia un escenario circunscrito en la naturaleza animal, sobre todo en la de los reptiles, con sus características comunes en la amplia gama de texturas y colores, centradas en diversos ocres de verdes y marrones de claros a oscuros; envolventes garras, simétricos contornos en escamas y pliegues. En ese contexto inicial se concentró particularmente en el camaleón con su característica destacable de ocultamiento, aprovechando sus colores naturales para alimentarse o para aparearse. Este tímido reptil escamoso fue el que dió inicio a esa idea que estaba buscando.

          Más tarde se le unió a esa idea otro animal que también tiene sus destaques en el mundo mimético, se trata del asombroso pulpo. Sus particularidades en cuanto a su adaptable conducta cambiando colores cual semáforo ante cualquier desafío en su ambiente. Dos animales con ambientes de vida disímiles, uno en la tierra vegetal y el otro en el mar, ambiente coralino; sin embargo, ambos con conductas mimetizantes con sus variantes, en momentos de enfrentarse a amenazas, cotejo y alimentación.


          Todavía faltaba un acompañante a este dúo animal. Más tarde se le incorporó otro espécimen menos mimético, pero más agresivo. Llegó el momento donde hace aparición el hombre con su estrafalaria y desarrollada mente, que por cierto no está tan distante de las de sus colegas miméticos. Recordemos que éste último integrante igual se aprovecha de su tenue mimetismo para ser aceptado en su ambiente, igual lo emplea para conseguir sus objetivos, jerarquías, pareja y otras cosas que resultan banales para sus símiles miméticos.

          En fin, el pensamiento del hombre queda reflejado de lleno en un hábitat compuesto por el resplandeciente sol que nutre de vida y colores el ambiente marino y su ribereña vegetación. Estos elementos dan cobijo a estos tres extraños y opuestos personajes que buscan integrarse con ansiado ímpetu, pero solo llegan a rozarse en sus pensamientos. Con sus maleables adaptaciones logran placenteros encuentros místicos llenos de ardiente sol y salobre agua.


          El mar con sus olas en afilados garfios acaricia sutil al pulpo que ha emergido de su rocosa cueva al insólito encuentro; flota y revolotea bordeando cosas que imita en su colorido y textura. El hombre con sus sentimientos a flor de piel, transpira también emociones similares en su propio ámbito. El tímido verde miedo se asoma entre la húmeda vegetación y lentamente se deja ver, demostrando que la realidad y lo mágico pueden viajar agarrados de la mano solo durante un trecho, más tarde o más temprano, si por un momento anhelamos la realidad se difuminará instantánea nuestra magia en todos los sentidos.

           El pulpo demuestra su peculiar facilidad de adaptarse al medio, su piel va demostrando eventos reales e imaginarios sin menoscabo de la exageración, no hay miedo que demostrar ni ocultar. Es un daguerrotipo marino de eterna información guardada, que aflora al máximo exponiéndose al silente inconsciente. El hombre menos demostrativo reconoce sus limitaciones y aunque quisiera no logra descifrar los mensajes persistentes que su oculta sombra le mana, eso es trascendental para maximizar su disfraz.


          El sol es energía que insufla ganas de vivir y crear, el sereno mar apacigua y logra equilibrar nuestra carga emocional, y la verde paz de la vegetación direcciona y aclara la visualización del objetivo humano.           En aquel equilibrado escenario de mimetismo psicológico los tres adaptables animales estuvieron un buen rato haciendo demostraciones y vanagloriándose de sus inimaginables dotes. El camaleón en un acto mágico fue apareciendo parsimonioso, difuminando y apartándose de los intensos morados de una orquídea que lo arropaba sutilmente y se dirigió al pusilánime humano recriminándolo.

          -    Es una lástima que hayas perdido buena parte de tu capacidad mimética. Todavía quedan vestigios que puedes recuperar, si te decides y te apartas de los objetivos mentales que te atan.  Nosotros que te conocemos desde hace mucho sabemos que todo tu cuerpo aún es capaz de nutrirse de la fuente inagotable de tu inconsciente y emitir imperceptibles cambios de adaptabilidad en tu medio.

 



Venezuela, Cabimas, 20-11-2020

 

 

                    

sábado, 14 de noviembre de 2020

MUSICA DE CIERRE

 Por Humberto Frontado



           Después de haberse deglutido un tazón de un inacabable hirviente, picante y achotado chilpachole, acompañado de sendas quesadillas cubiertas de aguacate, regresó al Edificio Principal de Cantarell de Pemex en Ciudad del Carmen, México a descansar unos minutos antes de comenzar otra vez las labores de trabajo. Había llegado a trabajar a ese país por azares del destino, después de haber estado laborando un buen tiempo en una de las primeras petroleras a nivel mundial, Pdvsa en Venezuela.

          Ya estaba transitando su segundo año en ese interesante país y todavía se estaba adaptando a sus costumbres, expresiones y comidas. Todavía no se había adaptado aún, según él, al inhumano horario de trabajo: Comienza a las 7:00 am hasta las 2:00 pm, almuerzo y regreso a las 4:00 pm hasta las 8:00 pm si te dejan salir. 

           Se sentó frente al escritorio y su computadora ubicados en uno de los cuchitriles de uno y medio metro de ancho por uno y medio de profundidad, jocosamente los ingenieros los llamaban caballerizas, eran en verdad cubículos colocados uno al lado del otro cubriendo toda el área del nivel o piso. Aprovechando la ventaja de disimulo que su espacio tenía, ya que estaba al otro lado del pasillo principal fuera del paso de la gente, decidió echar una pequeña zorrita, transcurrido unos breves minutos sintió la atracción de una extraña melodía que venía del fondo de los recintos.

            Se quedó sin palabras escuchando las evocadoras notas, se fue incorporando, bajo los pies del escritorio se pasó las manos por la cara, para quitarse un poco el sueño que tenía, se levantó de su asiento y caminó buscando entre los establos la procedencia de aquella extraña melodía que lo atraía, hasta que llegó al fondo de las caballerizas y justo coincidió que era de su compañero de trabajo el ingeniero Vera. Allí estaba revisando sus correos y escuchando la música grabada en su computador y le preguntó.

          -  ¿Qué hubo Ricardo y esa música? – a lo que el colega contesta a lo charro macho.

          -  A chingado buey, no lo sé, pero en la lista de canciones está, ya te digo.

         El ingeniero buscó en su compu y encontró la información: la composición era el Boléro de Maurice Ravel. Tomó nota y se despidió de su colega regresando a su sitio de trabajo, todavía le quedaba bastante tiempo para descansar y pensar en la sorprendente melodía. Después de unos minutos de haber retornado a su sitio llegó el profesional mexicano con algo en la mano, diciendo.

       -  Ingeniero aquí tiene copia de la música que le gustó – extendiendo su mano a su colega con el Cd.

         -  Gracias Ricardo, y porfa no me digas ingeniero que ya tu sabes cómo me llamo yo buey – le dice en forma recriminatoria a su amigo.

           El mexicano se sonrió y le hizo una señal con su mano derecha mientras éste se disponía a introducir el disco en la computadora, sin embargo, no dejaba de pensar y preguntarse por qué los mexicanos acostumbran a llamar a la gente por el título profesional, en lugar de hacerlo por su nombre de pila; aún tratándose de alguien harto conocido. Llegó a la conclusión de que los muy muérganos son tan perezosos para aprenderse los nombres de los compañeros, que preferían arroparlos a todos con el apelativo de su profesión, peor aún lo hacían todavía más fácil diciéndoles inge.

           El ingeniero se quedó meditabundo explayado escuchando la melodía. Abrió los ojos desorbitadamente cuando se vió transportando a un tierno paraje en su niñez: Caminaba hacia la escuela bajo el encanto de esa ya identificada música. Recordó claramente que en su escuela Antonia Esteller de Lagunillas era una institución que se regía por las nomas de todas las escuelas bajo el dominio de la compañía Shell de Venezuela. Antes de ingresar al recinto, la Dirección colocaba un Longplay de 33 rpm con una selección de doce composiciones clásicas de los grandes maestros de antaño, ellos eran Mozart, Bach, Beethoven, Brahms, Schubert, Vivaldi, Verdi, Tchaikovsky, Wagner, Chopin, Biset y para el cierre Maurice Ravel, con su magistral Boléro . Había unas cornetas colocadas alrededor de las instalaciones del colegio que esparcían la melodía por toda la comunidad petrolera.

           La música tenía una duración de treinta minutos más o menos, era el tiempo más que suficiente para que todos llegaran a tiempo a la escuela, inclusive hasta los más retirados considerando que la escuela estaba ubicada en un punto central con respecto a los cinco campos. Los estudiantes sabiendo o memorizando la secuencia de las melodías podían promediar los minutos que les quedaba para llegar a tiempo.

          Descendió a su cabeza de inmediato un claro recuerdo: era una vez igual a otras tantas, se había quedado rezagado bajo la sombra de un roble que había tapizado todo el suelo con flores, desde allí dió comienzo a su hobby: cazar machorros siete colores por los lados de las gradas de la cancha de voleibol de Rancho Grande; estuvo persiguiendo un bello ejemplar hasta que logró atinarle con una piedra, el lagarto quedó atolondrado, y representaba una buena oportunidad para el muchacho de vanagloriarse, exhibiendo a sus amigos su hermoso trofeo en el salón. Cuando estaba cerca del reptil se inclinó y lo tomó por el rabo, el animal ante el peligro se movió violentamente dejando de regalo en la mano del párvulo un pedazo de su cola y corrió azaroso hasta meterse en su cueva al lado de los tubos de los asientos.

            El muchacho bellaco molesto tomó un pequeño trozo de rama de un árbol y comenzó a excavar, agrandando la entrada del recinto del pequeño animal, hasta que una ráfaga de viento sopló inundando el ambiente y trayendo un claro mensaje. El infante levantó la cabeza y miró a su alrededor acuciosamente y no vió a nadie, se había quedado solo; agudizó el oído al viento y se dió cuenta que el Boléro de Ravel estaba en su fase final, ya que todos los instrumentos habían entrado en escena inclusive las trompetas. Echó a un lado la rama que tenía en las manos y se las sacudió con fuerza quitándose la tierra, fue a buscar el bulto que lo había dejado atrás y comenzó a correr, se dió cuenta que estaba en graves aprietos y empezó a sudar copiosamente mientras marchaba primero al tiempo de la aletargada música, luego sobrepasando el tenue crescendo cercano al final de la melodía.

          Entró en los predios de la escuela y se fue abruptamente hacia el portón lateral de entrada, se alegró grandemente cuando vió que todavía continuaba abierto, respiró profundamente tomando una buena bocanada de aire; dejo de correr, pero siguió caminando rápidamente. Faltando unos veinte metros observó que al lado de la compuerta estaba situado como siempre el señor Goyo presto a cerrar. Volvió a pegar la carrera en crescendo abrupto, pero el bedel fue más rápido en trancar la reja de ciclón. Se oyó el ensordecedor “click” del cerrojo, el cual estaba cronometrado con el sonido copioso del descomunal tambor y platillos del final del Boléro y con el fatídico sonido del timbre de entrada; todo eso transcurrió para él en cámara lenta. El niño solicitó casi llorando en una súplica.

          -  Buenas tardes señor Goyo, por favor abra la reja, perdone usted.

           El viejo portero incólume lo miró secamente y con su mano le señaló hacia la otra entrada diciendo.

          -  Lo siento joven, vaya por la otra entrada que allá lo está esperando el Director.

          Eso era como mandar al alumno al paredón de fusilamiento, aquello significaba una suspensión y la llamada del representante, no tuvo otra opción, caminó hacia el centro de las instalaciones y justo en la entrada estaba un señor de camisa blanca y encorbatado, era el Director que iba congregando uno a uno los rezagados de la tarde en una fila pegada a la pared de su oficina. Reunió no menos de diez alumnos y después de impartir algunas instrucciones a obreros y maestros se dirigió a los retrasados. Estuvo por lo menos veinte minutos dando una charla de buenos valores, el respeto a la institución y los maestros, responsabilidad y puntualidad. Además de hacernos cantar el himno de la escuela mientras bajábamos la bandera nacional de la asta. 

           Por lo menos no fue tan traumático como pensaba podía ser. Sin embargo, no sé si fue por vergüenza o porque las palabras del Director hicieron algo en él, lo que si es que nunca más llegó tarde. Es posible que a partir de allí haya cronometrado mejor el tiempo del sinigual y nunca olvidado Boléro de Ravel.

 

Venezuela, Cabimas, 11-11-2020


 [HFM1]

sábado, 7 de noviembre de 2020

LOVE STORY DE UN ANIMALERO

Por Humberto Frontado

 


             -  José mijoo, ve a la cocina y trae el plato de peltre con la caja de fósforos.

           El muchacho acostumbrado a la misma rutina de las tardes se introduce a la casa y aparece raudo con las cosas solicitadas por su mamá. Ella sentada en una silla de mimbre se colocó las cosas sobre las piernas mientras se puso a mirar el cielo con mucho detenimiento, como si buscara algo en su hondura. Al rato ubicada en un punto fijo le consulta al hijo.

         -  Mijo… ¿Qué ves en aquel grupo de nubes?... Yo veo un caimán con la jetota abierta.

       -   ¡No mamá! … yo más bien veo un elefante con la trompa levantada -  replica el joven mostrando seguridad y señalando el sitio.

          -    ¡Ah! …si es verdad, allí está… ya lo veo clarito. Vamos a ver si lo traen en los abollaitos de la tarde – termina de decir la mujer mientras voltea su cabeza para otear el reloj en la pared de la sala.

           La mujer tomó nuevamente el plato y lo puso en el suelo, agarró varios quinticos de animalitos sin acierto del día anterior, los arrugó con la mano y los tiró dentro del plato. Tomó la caja de fósforos y encendió uno prendiendo fuego al puñado de papelitos, a medida que ardían los movía un poco agitando el plato hasta que se consumieron totalmente. Con un fuerte soplido sacudió las cenizas dentro del plato y comenzó a interpretar las siluetas dejadas por el hollín de la combustión, le daba vueltas al plato hasta que logró hallar algo.

           -   ¡A la vaina… apareció el sapo, qué ves tu mijo – pregunta inquisidora la madre al hijo!

           -    ¡Humju! …si mamá, ahí está el sapo – contesta con cara de satisfacción el joven.

           -   Bueno vamos a esperar a Felipe a ver que trae en los abollaos, y ligar que traiga el elefante y el sapo para comprarlos.

            La lotería de animalitos era un juego de azar que se hizo muy popular, era gestionado en el pueblo de Valera y se había extendido al estado Zulia por la bonanza petrolera, sobre todo en la costa oriental del lago. El sorteo se hacía a las seis de la tarde y era transmitido radialmente. Se había hecho tan parte del acontecer diario que la gente en general no hablaba otra cosa que no fuese relacionado con el pase de los datos o favoritos para de día, contarse e interpretar los sueños buscando una relación con los animales, la interpretación del tizne que dejaba la quema de los animalitos en el plato, además de las imágenes avizoradas en las nubes que les indicara el bendito animalito que saldría ese día.

          Para ese entonces la marginada Lagunillas, ya reubicada, desprendiéndose un poco de la desgracia que los sucumbió años atrás cuando un pavoroso incendio acabó con la aldea sobre palafitos, los animalitos vinieron a ocupar un espacio privilegiado en el entretenimiento y la esperanzada búsqueda de ganar un dinero por azar del destino. Desplazó prácticamente las que estaban establecidas muchos años atrás y eran tradicionales, como la Lotería del Zulia y de Caracas. Todos los días, menos el sábado y el domingo, se jugaba la apreciada lotería.

          -    Mamá allá viene Felipe – se oyó advertir con un grito del párvulo a su madre, indicando que el animalero ya estaba cerca.

           Felipe era un singular animalero de origen colombiano que, además de ser buena gente, era muy complaciente al dar en su bicicleta una última visita a sus clientes ofreciéndoles los populares abollaos, que consistían en los números o animalitos que no habían sido vendidos durante el día. Mucha gente lo esperaba ansioso a esa hora de la tarde, muy cercana al cierre del sorteo, para comprar los abollaos, pero eso sí ya habían asegurado la compra temprana de los favoritos del día. Con toda la calma hacía su parada frente a las casas de clientes fijos que gustaban de los abollados.

           La mujer salió sacudiéndose las manos y secándolas con un trapo, venía de dejar en reposo la masa de las arepas, salió de la casa mientras decía.

          -    ¡Felipe! ... ¿por casualidad traes el elefante y el sapo?

        -   No mi doñita, todos esos se vendieron a primera hora, sólo me están quedando estos poquitos – contestó el animalero con tono de lástima y entregando el talonario a la señora.

          -    No Felipe, estos no tienen vida; hay unos que nunca han salido, otros que recién salieron y el resto son mabitosos. No mijo llévate tu vaina. ¡Será otro día!, vamos a ver si sale el carnero que lo compré temprano – contestó la mujer un poco decepcionada. Se despidió del animalero apurada y se introdujo a la casa a terminar sus oficios para la cena.

          Temprano en la mañana mientras todos sus hermanos fueron a la escuela, José se quedó en casa debido a que había pasado una mala noche con un pequeño fogaje, suficiente para que su mamá le suspendiera ir a clases. Pero esa calentura no fue evento particular para que no hiciera mandado a la panadería. En el campo los cercados de las casas eran tan bajos que se podían saltar fácilmente y en el caso de las diligencias se cortaba mucha distancia brincándolos de ida y vuelta. Después de hacer la compra del pan el chiquillo se vino por el fondo de la casa y entró por la lavandería directo a la cocina, donde estaba su madre montando el almuerzo. El jovenzuelo colocó la marusa de pan sobre el fogón y le comentó inocente a su mamá.

          -   Mamá, el señor Felipe le dió un besito en el cachete a la señora Rosa.

           La señora volteó rápidamente y pelando los ojos se colocó el dedo índice sobre los labios como señal de silencio y le dijo.

          -    Eso es mentira, no vuelvas a decir eso jamás.

           Confundido, en la ingenuidad de sus diez añitos, José le decía insistente a su madre que eso era cierto porque él lo había visto. La mujer molesta lo agarró por una oreja y dándole un leve torque le dijo alzando la voz entre dientes.

          -    Ya te dije que no vuelvas a decir eso porque no es cierto.

           El cándido muchacho se quedó boquiabierto preguntándose: “¿Cómo era posible que eso no era verdad si él mismo lo había visto con sus propios ojos?” Quedó sumido en una dicotomía existencial de no poder saber y menos distinguir lo que era una verdad vista y la que no; eso le duró al pobre varios días hasta que se le olvidó.

        A partir de allí la bifurcación existencial se extendió como una preocupación hacia la angustiada mujer, al no encontrarle pie ni cabeza a lo que su pequeño querubín le había contado y que no dudaba de su veracidad. Le revoloteaban en la cabeza los años de buena y consecuente amistad, había sido una excelente vecina que en ocasiones le atendía echándole un ojo a los muchachos cuando ella iba al comisariato o a la clínica, así igual hacía ella con sus muchachos. Excelente madre, muy responsable con sus oficios y atención a sus cinco hijos y al señor Juan.

           De vez en cuando echaba una mirada por la ventana de la cocina para ver si veía algo sospechoso, tampoco escuchó ningún comentario de su vecina Juana cuando se arrimaban a la cerca contigua a intercambiar un rato. No tardó mucho cuando una de las vecinas que vivía por la misma calle de la señora Rosa le contó, mientras hacían la cola para las compras en el comisariato, que habían visto en la carnicería del campo a la señora Rosa hablando muy acaramelada con el animalero Felipe.

           Nadie podía dar crédito a lo que se estaba comentando sobre aquel asunto. Se preguntaban cómo era posible que aquella noble señora estuviera en esos menesteres. No pasó mucho tiempo en reventar la espinilla. Una mañana después de haber despachado a los muchachos a la escuela, agarró un bolso con algo de ropa y se marchó de la casa. Al llegar los muchachos al mediodía notaron que su mamá no estaba y ni siquiera había dejado el almuerzo puesto. Aquello fue un desastre, los más pequeños empezaron a llorar llamando a su mamá y los más grandes no sabían qué hacer, sólo esperar que apareciera su papá que todavía estaba en el trabajo.

           Muchos de los vecinos se acercaron a la casa y atendieron a los muchachos y esperaron a que llegara el padre. El señor Julio llegó a la casa inocente de todo, sorprendido de ver tanta gente en la casa, lo primero que le cruzó por la mente era que le había sucedido algo grave a uno de los muchachos. Las cosas se fueron disipando, pero sin muchos detalles, el señor Julio no tenía ninguna explicación del por qué se había marchado la señora Rosa, sólo que la habían visto salir con el bolso de tela. La alegría y el entusiasmo que siempre estuvo presente en la familia se disipó de pronto. El tiempo fue transcurriendo lentamente mientras las cosas se iban nivelando.

          Se supo con el correr de los días que la señora Rosa vivía por los lados de Parateahí, que era una de las nuevas invasiones de ranchos que surgieron a las afueras de Lagunillas. Todo apuntaba a que la enamorada Rosa no la estaba pasando del todo bien y que Felipe no la atendía como debía. El hecho es que a ella la habían visto por la zona comercial de Lagunillas luciendo más delgada y demacrada.

          Una mañana quedó sorprendido el vecindario del campo cuando vieron al señor Julio llegar en su carro con la señora Rosa de nuevo y entrar a la casa, los muchachos todos lloraban de alegría por el ansiado regreso. El señor Julio había perdonado a su esposa y aceptó su regreso de corazón. A la recién llegada se le veía poco y no salía de la casa, quizás por vergüenza.

          No había transcurrido una semana cuando de improviso la fatídica noticia invadió otra vez a toda la comunidad: “la señora Rosa se había ido otra vez con Felipe su amado animalero”, echando otra vez todo por la borda. Todo el vecindario quedó petrificado por la actitud de la señora, algunos la tildaron de sinvergüenza y otros menos no hacían comentarios porque les costaba creer lo que había sucedido. 

            José mucho más impertinente le insistía a su mamá le explicara la situación, quería entender el porqué de la conducta de la enamorada; ella sólo logró mascullarle.

        -  Mijo, eso no se entenderá nunca, son cosas del amor y no se pueden descifrar.

     De la señora Rosa y de su amado Felipe nadie supo nada, sólo quedó en el recuerdo como una historia de amor a lo Romeo y Julieta.

 

Venezuela, Cabimas, 05-11-2020.

sábado, 31 de octubre de 2020

UN PREPSICÓTICO DE COVID-19

Por Humberto Frontado



            Envuelto en una cada vez más gruesa escafandra de prejuicios y temores sobre la enfermedad del Covid-19, comenzó a sentir de pronto un aumento paulatino de la temperatura corporal mientras dormía, su mamá diagnosticaría el evento como una simple fiebre de pollo. La angustia generada por un incipiente fogaje disparó una serie de alertas en su mente. Meditabundo en la penumbra fue introduciendo lentamente sus pies en los gélidos delirios de su banal inconsciencia. De pronto se ve en la necesidad de ubicarse en la mejor posición que le permitiese observar el transcurrir de los inverosímiles eventos del día a día, de estos convulsionados tiempos y lo hacía desde el Panóptico de Michel Foucault (1926 – 1984).

         Un panóptico es una edificación estructurada simétricamente con cubículos habitacionales alrededor de una torre de vigilancia central. Esto quiere decir que quien está vigilando puede observar todo lo que hacen los que están allí presentes. Sin embargo, el vigilante no es perceptible para los demás. Este recinto arquitectónico que fue tesis del sinigual filósofo francés Foucault y lo propuso como un concepto análogo, pero desde un punto de vista más simbólico y abstracto. A su parecer, en nuestra sociedad se da un proceso similar al del panóptico originario de Jeremy Bentham (1748 – 1832), que esencialmente correspondía a las instalaciones de una prisión.

           En ese preciso momento estaba situado en el nivel cuatro, el más bajo, el de los privados de libertad. Miraba a los prisioneros con la misma profunda mirada con la que el ilustre francés habría de verlos desde la torre central de vigilancia. Este cristalino polígono de simétricos propósitos y dimensiones permite que la traslucida luz atraviese hasta lo más lejano del complejo recinto, permitiendo controlar y estar al tanto de todos los movimientos reales e imaginarios de los faltos de libertad, todos bajo el control supremo omnipresente de la atalaya óptica.

          Se quedó atónito mirando por un rato la parsimonia de un prisionero viejo, de recién ingreso inspirado en el colosal papel protagonizado por Clint Eastwood en la película La Mula. Se trababa de un fanático cultivador de flores que por sus negocios, entregas y asistencias a convenciones había descuidado a la familia emocionalmente y había incurrido en un inocente hecho delictivo.

    Observó en su mente su desplazamiento entre las flores, tocándolas sutilmente en sus texturas, sus plácidos colores, unos naturales y otros entrando al limbo de lo aún por imaginar. Ve la dicotomía en lo profundo de lo trivial del cuido y dedicación en las sutiles flores y tener la recompensa de su increíble belleza, aunque esta fuese efímera, solo queda en la eterna presencia del tiempo, eso lo justifica así sea en un pinche día.

          Se concentró en él y buscó su calma y serenidad en la escena tierna de sus veteados lirios de día entre amarillo, rojo, naranja, tigresa y blanco para descifrar en qué había fallado y qué corregir. Comprobé que la rudeza de algunos personajes ante la muerte tierna y sentida muy emocionalmente no es nada, lo demás son quilos más quilos menos de coca o cualquier droga que pueda inundar algún cuerpo o un país, o a quien le quede al final.

          De pronto, movido por no sé qué, decidió subir al primer nivel tomando el elevador central del Panóptico; allí estaba el gran recinto de convenciones de los ilustres galenos. Estaban divididos en múltiples grupos con especialidades específicas, algunas pisando las fronteras de lo absurdo. En esos salones especiales había todo tipo de participación. No se dejaba nada al margen, había exposiciones donde se describía con todo lujo de detalle los diferentes eventos pandémicos ocurridos desde la época del medioevo, con sus azotes de extremas pandemias hasta la evolución trascendental del siglo XVIII de los aislamientos de cuarentena que sirvieron para aminorar la secuela de tantas enfermedades que hicieron aparición en esa época.

           En uno de los salones había una zona especial de proyección holográfica donde se podía ver la imagen de Descarte soportada por la concatenación de todo su legado de conocimiento y la información generada día a día de las enfermedades, especialmente el Covid-19. Un punto que sobresalió de esa extraña exposición fue el de la verdad hiperbólica que el paciente mantiene inconsciente sobre la presencia en su cuerpo en cualquier enfermedad, dispara una reacción en cadena sobre su psiquis que activa los medios para que esté allí presente.

         Descarte decía tener un problema ante sí, era el de congeniar su verdadero modo de proceder y su representación ideal de lo que constituía en el mundo el covid-19, eso no le cuadraba con su aún vigente método cartesiano universal cuasi-matemático, por eso no se pudo obtener de él una solución concluyente. Uno de los presentes tomo la palabra y dijo.

          -  No nos sorprende que después de tanta agua transcurrida en el río de las buenas intenciones de hallar soluciones prácticas, sencillas y contundentes a tantos problemas de salud, encontremos una gran represa de confusiones y de intensiones torcidas.

          Más allá en otro salón el joven aún trató de buscar asiento, pero todo el recinto estaba lleno de eruditos expertos, empecinados ese día en encontrar la definición más clara de lo que era el Covid-19. Por fin vió una banca algo retirada y decidió tomarla. Caminaba hacia ella cuando en eso vió que a medida que se acercaba al asiento otra persona más vieja también hacía lo mismo. El joven al ver a la persona mayor cedió el puesto y le respondió con una sonrisa.

          La persona mayor segura de su rango y posición decide sentarse, cuando toma la silla notó que se desprendía en dos secciones. Las volvió a colocar como un lego y pensó un momento en lo peligroso de sentarse, sin embargo, el joven le advierte diciendo desde lejos.

          -  No temas, con tal y no dudes de tu equilibrio existencial. Hasta tienes la oportunidad de enterarte y corregir si quieres. Solo tienes que sentarte y moverte hacia donde sientas más placer interno, siéntelo, búscalo en tu ser. Cierra tus ojos y siéntate con seguridad, tu mente se encargará de distribuir las cargas emocionales equitativamente. El viejo se sentó cerró sus ojos y siguió escuchando a la persona joven.

          -  ¿Y tú… de dónde vienes? – le preguntó.

       -   Yo vengo de una pequeña isla de humildes hombres. Partí de allí a estudiar Física Cuántica. Me he dedicado a desarrollar las nuevas teorías sobre los siete curricanes o guarales cuánticos que dominan la psiquis humana. Esto permite hallar fácilmente la representación universal de cualquier ente y determinar en él, con un rápido test, la intensidad del estado prepsicótico producido por el covid-19. Determinar y representar en la cuerda si fue por tensión continua o por un intempestivo o brusco templón. Las calenturas son claves y dejarlas pasar controladas e intermitentes desarrollan en la mente escenarios de autobúsqueda de la verdad, lo único posible en su descifrar es permitir, sin dejar que influya el entorno, que fluya la materia y que el mismo explique en un plácido preconsciente todo lo contenido en su esencia e importancia existencial.

          Respiró hondo porque sabía que estaba recibiendo una de las pocas bocanadas de aire purificado que podía lograr en esos días. El vital soplo venía desplazándose a través de unos cristalinos ductos que distribuían aquel flujo de vitalidad por todo el panóptico. Al aspirar aquel fresco elixir despertó como de una pegajosa pesadilla y se vió luchando contra la complejidad. Observó claramente que la gente actual se resiste a lo simple porque le teme o quizás porque no le conviene en el logro de su objetivo particular. Entendió que una idea sencilla y simple nos hace sentir desnudos, muy especialmente cuando vemos que estamos rodeados de personas que se ocultan en la complejidad para ocultar su ignorancia y excusarse del fracaso.

          La estrategia de éxito es entender el proceso de diferenciación entre el diagnóstico y lo que sucede en la evolución de la enfermedad que nos acosa, significa convertir ideas o procesos simples porque tenemos una sola cosa en la que enfocarnos, acabar con la pandemia.

          La decepción de no encontrar nada contundente en la repuesta que buscaba lo hizo tomar nuevamente el elevador de la torre y detenerse en el nivel dos de hospitalización, se vió obligado a observar la triste realidad de los traslucidos cubículos repletos de gente boca abajo, respirando artificialmente conectado a todo tipo de artilugios de nuevo y rebosante diseño que les permitieran respirar. Aquello era dantesco, en vez de estar en un nivel de atención médica en el panóptico, era más bien la escena del purgatorio del clásico tríptico de Bosco.

          En una singular conclusión diríamos que no ha perdido vigencia la tesis de Foucault cuando vemos que desde un remoto puesto de vigilancia apostado en el centro de la telaraña los poderes no dejan de controlarnos y dominarnos. Sigue en forma permanente gravitando sobre nuestra sociedad los mecanismos de control y vigilancia, ahora más sofisticados, imperceptibles, contundentes y agresivos.

           “No veo el vigilante, pero sé que está allí” Además de los tradicionales ingredientes de vigilancia y control para mantener   a nuestra sociedad disciplinada continúan aún las de exterminio con novedosos y sofisticados métodos, así como las de control económico ejercido por las potencias.

          Lo que está sucediendo hoy en día supera con creces lo que preveía el filósofo, historiador y psicólogo francés sobre el desarrollo de la tecnología en términos de control y vigilancia, el tema ha superado el alcance de sus temores. La obediencia de los habitantes de cada país a las normas y estatutos de control de la pandemia ya ha sido conducta aprendida y hoy día se refuerza con lo sucedido, sabemos que en este caso del covid-19 no hay escapatoria y debemos cumplir a cabalidad como un autocontrol, no es necesario el castigo como ha sido en algunos casos.

           La psiquis ante los cada vez más casos de covid-19 puede hacer suponer en muchos casos el nacimiento de reacciones de estrés e incluso episodios de ansiedad en personas que terminan inhibiéndose en exceso, siendo una especie de enorme autocontrol que conlleva rigidez conductual y malestar psíquico.

           Pareciera que los encargados de buscarle solución al inminente problema del Covid-19 tienen la firme misión de representar todo esto como si estuviera sumido en una ciencia oculta, como si estuviéramos en la edad media. Definitivamente la participación más importante de los responsables de lo que sucede con esta pandemia es la que llevan hacia la mutación de sus aptitudes.

 

Venezuela. Cabimas, 31-10-20.

 



Resumen de la ultima entrega

INEFABLE PARALAJE

  Por Humberto Frontado         C oncurre un inefable paralaje entre la realidad y el pensamiento. Habita un desfase estructural q...